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Lo que pasa en casa, no quedará en casa


No quedará en casa. La experiencia del último año ya es cuerpo y también mente.


La forma en que se haya podido atender el aislamiento, la escolaridad en casa, las labores que dejó sin cabo la escuela por su ausencia: socialización, deporte, artística y un montón de temas más deja un saldo.


Y claro, mirar allí es conflictivo porque demanda a los padres dos cosas muy valiosas: tiempo y dinero. Y algo más, la capacidad de poder ver esto que te cuento.

Querer saber entraña poder saber. Y si el adulto está emocionalmente comprometido, enredado lo decimos en criollo, no podrá ver.


Avanzará con todo el empuje, esto es la salida por la violencia o el abandono. Hay niñeras muy económicas como los dispositivos tecnológicos aparentemente seguros pero eso merece su post aparte.

Por ahora no se pierda la oportunidad de saber que necesita ayuda. No hay fracaso en ello, no saber abre las puertas a la solución.


La fotografía es de Charlene McNabb


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