Descansan los héroes

November 20, 2019

Empezaré este post con una referencia a The Joker. No sé si están de acuerdo, pero me parece que llamó mucho la atención del público la escena de baile. En lo que ya se denomina Joker Stair este interesante personaje se coronó villano.

Y en ese baile se celebra, el Joker goza ser quien es.

Finalmente su goce pleno hace presencia una vez que cesó la internación química, las entrevistas con la trabajadora social, la relación con su madre y con su jefe. Una vez que aniquiló aquello que le atacaba, que pudo defenderse sin suprimir la rabia y el odio. Gestos que otros también ponían en él al no reconocer y comprender su particularidad y con ello su diferencia.


En esa cima alcanzó la plenitud: no hay límites. Podrá por sí mismo otorgar sanciones sin que medie razón, pensamiento, leyes, acuerdo. Es decir, sin otro y por supuesto sin lenguaje. Reconocerá a través de su propio cuerpo ético, juzgará y dará lo que tiene para dar. Él es la ley, distribuirá todo cuanto recibió: caos, intolerancia, ambivalencia, maldad. No habrá quien cuide de su patología, la comunidad en realidad se suicida.

 

Ahora ¿De qué más podemos hablar? Una vez que nos paseamos por la maldad toca la bondad. Optemos por esta secuencia.

Siempre recuerdo un post de una mamá humorista argentina que tenía una serie llamada "Según Roxi". Qué risa las situaciones que traía a escena. Tan de la maternidad: ese performance indetenible en el que aparatosamente se dan cita la idealización y eso tan roto e incompleto que tiene la experiencia humana. Ella decía algo así como que fantaseaba con una zona de confort, si le pasaba una por el frente no la dejaría escapar. Pienso que de lo que hablaba era de la necesidad de toda mamá de restituir su individualidad luego de días, meses y años de simbiosis obligatoria con sus hijitos.

Parece que la calidad de esta simbiosis (y de la separación) es fundamental, esencial, para perpetuar la existencia en clave creativa, amorosa, tolerante, generativa. Y no es una nota positiva la que comparto hoy, se trata de un ejercicio de heroicidad (entendida como transformación) que permita poner en escena soluciones que se decidan por la convivencia.

Para terminar paso de largo, en puntas y sin ruido, el tema de las responsabilidades de la parentela del Joker, de las instituciones o  bien el sufrimiento mental que aqueja al personaje. Se puede ver cómo Ciudad Gótica paga caro su pobreza: precariedad, individualismo, desigualdad, intolerancia, quiebra. Se mantendrá, por siempre, defendida.

Quizás este post es para pensar entonces en la forma que cuidamos de la individualidad y del otro.

Puede servir también para observar los cuidados que proveen las instituciones a los ciudadanos, los que les demanda la ciudadanía y sin duda los que ya no da.
 

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