Migrar, un nuevo sentimiento venezolano


La migración venezolana con los días deja ver las heridas ocasionadas por el desarraigo. Al leer chats y post se aprecia con facilidad la resistencia, la perseverancia, el optimismo. Pero también el miedo, la vulnerabilidad que nos aterriza en esa extraña nueva situación de integrarse a un lugar desconocido. Los primeros años son para llegar, construir un nido seguro para quienes hay que proteger o para sí mismo. Un primer hogar lejos de casa.

En consulta el migrante se plantea prosperar pero también atender su ansiedad, está agotado. Queda poco del cuerpo y de la mente para volver a desear. No ha parado un segundo desde que llegó. A veces pienso que las emociones funcionan como un órgano más: tienen un tiempo propio para elaborar las buenas y las no tan buenas noticias, las novedades, la diferencia.

La pregunta por Venezuela nos ronda, desde afuera se le ama con pasión. La extrañan y les duele. Y ese dolor es difícil de soportar, el caos provocado por la situación-país aparece oportunamente y como humo incierto logra aligerar la tristeza, se acepta con mayor agrado el cambio y todo lo que ello entraña.

Al final de este recorrido vuelve la pregunta por el retorno, pensar en volver agita la respiración y algo más se incrusta en la piel: renunciar al ideal para hacer espacio a una vida en un nuevo lugar. Ya se verá, un día a la vez. En caso de depresión, angustia, indecisión, somatizaciones y algún otro síntoma que le presente dificultades para integrarse a su nueva realidad (fuera y dentro de Venezuela) no deje de consultar. Te invito a enviar tu consulta vía a través de los canales disponibles: mail, whatsapp, mensajería privada rrss.

Ph de @yolman_gascon